Todas las afecciones

Presión arterial alta (hipertensión): síntomas y tratamiento

La presión arterial alta casi nunca da síntomas, pero con los años daña las arterias, el corazón, los riñones y el cerebro. Es una de las causas de infarto y derrame cerebral que mejor se pueden tratar.

Corazón y circulación

La presión arterial alta, o hipertensión, es una afección en la que la fuerza con que la sangre empuja contra las paredes de las arterias se mantiene demasiado alta con el tiempo. Casi la mitad de los adultos en Estados Unidos tiene la presión alta, y muchos no lo saben porque por lo general no causa síntomas. Si no se controla, la hipertensión daña poco a poco los vasos sanguíneos de todo el cuerpo y aumenta el riesgo de derrame cerebral (en inglés), enfermedad de las arterias coronarias (en inglés), insuficiencia cardíaca, enfermedad de los riñones y pérdida de la visión.

Causas y factores de riesgo

La mayoría de las personas tiene hipertensión primaria (o esencial), que aparece poco a poco durante muchos años sin una causa única. Varios factores aumentan el riesgo:

  • La edad y los antecedentes familiares: la presión tiende a subir con los años, y la hipertensión es común en algunas familias.
  • Una dieta con mucha sal (sodio): el exceso de sal hace que el cuerpo retenga líquido, lo que aumenta la presión dentro de las arterias.
  • El sobrepeso y la falta de ejercicio: ambos obligan al corazón a trabajar más.
  • El alcohol y el tabaco: beber mucho alcohol sube la presión, y la nicotina estrecha los vasos sanguíneos y daña las paredes de las arterias con el tiempo.
  • Otras enfermedades: la enfermedad de los riñones, la apnea del sueño, los problemas de tiroides y la diabetes pueden causar o empeorar la presión alta. A esto se le llama hipertensión secundaria.

Síntomas

A la hipertensión se le llama "el asesino silencioso", porque la mayoría de las personas se siente completamente bien aunque tenga la presión peligrosamente alta. Cuando la presión sube a niveles graves, puede causar:

  • Dolor de cabeza: sobre todo con lecturas muy altas, aunque la mayoría de los dolores de cabeza no se deben a la presión.
  • Cambios en la visión o sangrado por la nariz: señales de que los vasos sanguíneos pequeños están bajo presión.
  • Dolor en el pecho o falta de aire: estos síntomas junto con una lectura alta requieren atención de emergencia.

Diagnóstico

Según el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI), la presión normal es menor de 120/80 mmHg. La hipertensión se diagnostica cuando las lecturas están altas de forma constante en al menos dos ocasiones distintas. A menudo se pide medir la presión en casa para confirmar el patrón y descartar la llamada "hipertensión de bata blanca", que sube solo por los nervios de estar en el consultorio.

Su médico también revisará la función de los riñones, el azúcar en la sangre y el colesterol, y puede pedir un electrocardiograma para buscar efectos tempranos en el corazón. Muchas de estas pruebas se hacen en nuestro laboratorio del consultorio. Las metas se ajustan a cada persona, pero a la mayoría de los adultos les conviene mantener la presión por debajo de 130/80 mmHg.

Tratamiento

El tratamiento empieza con cambios en el estilo de vida, y se añaden medicamentos si la presión sigue por encima de la meta:

  • Cambios en el estilo de vida: comer con poca sal (por ejemplo, con el plan de alimentación DASH), hacer ejercicio aeróbico con regularidad, bajar de peso, limitar el alcohol y dejar de fumar. Cada uno de estos cambios puede bajar la presión de forma importante.
  • Diuréticos tiazídicos: como la hidroclorotiazida, ayudan a los riñones a eliminar el exceso de sal y líquido.
  • Inhibidores de la ECA y ARA II: como el lisinopril, el losartán, el valsartán y el olmesartán, relajan los vasos sanguíneos y ayudan a proteger los riñones.
  • Bloqueadores de los canales de calcio: como la amlodipina, relajan el músculo de las paredes de las arterias.
  • Betabloqueadores: como el metoprolol y el carvedilol, se eligen a menudo cuando también hay enfermedad del corazón.
  • Otros medicamentos: la espironolactona o la hidralazina se pueden añadir cuando la presión no responde a las combinaciones habituales.

Muchas personas necesitan dos o más medicamentos para llegar a su meta. Es algo común y no significa que el tratamiento haya fallado. Su médico decide qué medicamentos y qué dosis son adecuados para usted.

Cuándo buscar atención de inmediato

Una lectura de 180/120 mmHg o más, acompañada de dolor en el pecho, falta de aire, debilidad o adormecimiento repentino, pérdida de la visión, confusión o un dolor de cabeza intenso, es una emergencia hipertensiva. Llame al 911.

Vivir con presión alta día a día

El diagnóstico de hipertensión cambia muy poco cómo se siente, pero mucho cómo le puede ir en los próximos veinte años. Como la enfermedad no da síntomas, controlarla depende de los hábitos y de las mediciones.

Las lecturas en casa cuentan más que las del consultorio

Cada vez más, las decisiones de tratamiento se basan en las mediciones en casa, porque predicen mejor el riesgo de derrame e infarto y distinguen la hipertensión verdadera de la de bata blanca. La técnica importa: siéntese tranquilo durante cinco minutos, con la espalda apoyada, los pies en el piso y el brazo a la altura del corazón. Use un monitor de brazo validado, con el brazalete del tamaño correcto, y tome dos lecturas con un minuto de diferencia en la mañana y en la noche durante una semana antes de su cita. Los aparatos de muñeca o de dedo no son lo bastante confiables para guiar el tratamiento.

La mayor parte de la sal está escondida en la comida

Más del 70 % del sodio que se consume en Estados Unidos viene de alimentos empacados y de restaurante, no del salero. El pan, los embutidos, el queso, las sopas enlatadas, las salsas y la comida de restaurante son las fuentes habituales. La Asociación Americana del Corazón fija un límite ideal de 1,500 mg de sodio al día para la mayoría de los adultos con hipertensión, e incluso una reducción moderada baja la presión varios puntos.

Por qué el primer medicamento rara vez es el último

Empezar con una combinación de dosis bajas suele controlar la presión más rápido y con menos efectos secundarios que subir un solo medicamento al máximo. Una lectura normal con tratamiento significa que el tratamiento funciona, no que ya no se necesita. Dejar el medicamento porque los números se ven bien es una de las razones más comunes por las que se pierde el control.

Lo que sube la presión sin que uno lo note

El ibuprofeno y el naproxeno suben la presión y reducen el efecto de varios medicamentos para la hipertensión. Los descongestionantes con pseudoefedrina o fenilefrina, el consumo alto de alcohol y algunos antidepresivos hacen lo mismo. La apnea obstructiva del sueño sin tratar es una de las causas más comunes de presión alta que no baja con tres o más medicamentos; vale la pena buscarla en quien ronca o se despierta cansado.

El calor, los diuréticos y los mareos

El verano en St. Petersburg añade un detalle: sudar mucho mientras toma un diurético puede bajar la presión lo suficiente para causar mareo al ponerse de pie. No deje el medicamento por su cuenta: llame a su médico para revisar las lecturas y ajustar la dosis si hace falta.

Lo que protege un buen control

Cada reducción sostenida de 10 mmHg en la presión sistólica (el número de arriba) baja el riesgo de problemas cardiovasculares graves en aproximadamente una quinta parte. El buen control protege contra el derrame cerebral, la enfermedad coronaria y la enfermedad renal crónica; por eso el tratamiento se acompaña de una revisión anual de los riñones y del colesterol.

Para más información en español, consulte MedlinePlus: Presión arterial alta y la guía del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI).

Si sus lecturas en casa siguen por encima de 130/80 a pesar del tratamiento, o nunca ha hecho una semana de mediciones en casa, pida una cita con nuestro equipo de atención primaria. Le atendemos en español.

Preguntas frecuentes

No. Una lectura normal con tratamiento significa que el medicamento está funcionando, y si lo deja, la presión vuelve a subir en días o semanas. A veces se pueden bajar las dosis después de perder peso o de cambiar la alimentación, pero esa decisión se toma con su médico, usando sus lecturas en casa, no por su cuenta.
Sí, si es un monitor de brazo validado, con el brazalete del tamaño correcto, y se usa bien: sentado y en reposo durante cinco minutos, con la espalda apoyada, los pies en el piso y el brazo a la altura del corazón. Las lecturas tomadas así predicen el riesgo cardiovascular mejor que las del consultorio. Los monitores de muñeca o de dedo no son confiables para decidir el tratamiento.
Sí. El ibuprofeno, el naproxeno y otros antiinflamatorios hacen que el cuerpo retenga líquido y reducen el efecto de varios medicamentos para la presión; usarlos con regularidad puede subir las lecturas varios puntos. Para el dolor de todos los días, el acetaminofén suele ser una opción más segura en personas con hipertensión. Consulte a su médico.
Porque dos medicamentos en dosis bajas suelen bajar la presión más que uno solo en dosis alta, y con menos efectos secundarios, ya que cada uno actúa de una manera distinta. La mayoría de las personas con hipertensión termina necesitando dos o más, y eso es lo esperado, no una señal de que el tratamiento falló.

Esta información es educativa y no reemplaza la consulta con su médico. Si tiene síntomas o preguntas sobre su salud, hable con un profesional de la salud. En una emergencia, llame al 911.