La artrosis, también llamada osteoartritis, es una enfermedad degenerativa de las articulaciones y el tipo de artritis más común. Consiste en el desgaste del cartílago, el tejido que amortigua los extremos de los huesos dentro de una articulación. Ese desgaste causa dolor, rigidez y menos movilidad.
Causas
La artrosis se debe sobre todo al desgaste de las articulaciones con el tiempo, pero varios factores aumentan el riesgo:
- La edad: el cartílago se desgasta naturalmente con los años.
- La herencia: tener familiares con artrosis aumenta la probabilidad.
- La obesidad: el peso extra sobrecarga las articulaciones que sostienen el cuerpo, como las caderas y las rodillas.
- Lesiones anteriores: fracturas o desgarros de ligamentos aumentan el riesgo más adelante.
- Movimientos repetitivos en el trabajo o en actividades.
- Deformidades de los huesos, de nacimiento o adquiridas.
- El sexo: las mujeres la tienen con más frecuencia, sobre todo después de los 50 años.
Síntomas
Los síntomas suelen aparecer poco a poco y empeorar con el tiempo:
- Dolor que empeora con la actividad y mejora con el reposo.
- Rigidez, sobre todo en la mañana o después de estar quieto.
- Sensibilidad al tocar la articulación.
- Menos movilidad.
- Sensación de roce o crujido al mover la articulación.
- Protuberancias duras (espolones óseos) alrededor de la articulación.
- Hinchazón.
Diagnóstico
- Historia médica y examen físico: su médico le preguntará por sus síntomas y revisará la articulación.
- Radiografías: muestran la pérdida de cartílago, los espolones y el estrechamiento del espacio de la articulación. La resonancia magnética da más detalle, pero no siempre hace falta.
- Análisis de sangre: no diagnostican la artrosis, pero ayudan a descartar otros tipos de artritis, como la artritis reumatoide. Se hacen en nuestro laboratorio del consultorio.
- Análisis del líquido de la articulación: a veces se usa para descartar infección u otras causas.
Tratamiento
La artrosis no tiene cura, pero el tratamiento alivia el dolor, mejora el funcionamiento de la articulación y frena su avance:
- Control del peso y ejercicio de bajo impacto, como caminar, nadar o andar en bicicleta.
- Cuidado de la articulación: evitar lo que empeora el dolor y usar soportes como rodilleras o férulas.
- Analgésicos: acetaminofén, ibuprofeno o naproxeno para el dolor leve o moderado; cremas o geles con antiinflamatorios o capsaicina; y, en casos seleccionados, analgésicos más fuertes, que tienen riesgo de efectos secundarios y dependencia.
- Inyecciones: de corticosteroides o de ácido hialurónico en la articulación.
- Fisioterapia y terapia ocupacional: ejercicios para fortalecer los músculos y formas de hacer las tareas diarias con menos carga.
- Aparatos de apoyo: bastones, andaderas, rodilleras y plantillas.
- Cirugía: el reemplazo de la articulación (de cadera o rodilla), la artroscopia o la osteotomía, cuando otros tratamientos no funcionan.
- Terapias complementarias: algunas personas sienten alivio con acupuntura, masajes o suplementos como la glucosamina y la condroitina, aunque la evidencia es mixta.
Su médico decide qué tratamiento es adecuado para usted.
Lo que de verdad ayuda con el dolor de la artrosis
El tratamiento de la artrosis a menudo se hace al revés: primero medicamentos, el ejercicio al final y la cirugía como destino seguro. La evidencia apunta en sentido contrario, y el orden importa para el dolor con el que se vive mientras tanto.
El ejercicio es el tratamiento con mejor evidencia
Fortalecer los músculos alrededor de la articulación, sobre todo los del muslo en la artrosis de rodilla, reduce el dolor tanto como los medicamentos y sigue funcionando mientras se mantenga. Caminar, andar en bicicleta, el ejercicio en el agua y el tai chi ayudan, y es aceptable sentir algo de molestia al hacer ejercicio siempre que se calme en un día. Un fisioterapeuta que adapte el programa es la referencia más valiosa en el cuidado de la artrosis.
El peso cambia la carga más que cualquier otra cosa
Cada libra de peso pone aproximadamente cuatro libras de fuerza sobre la rodilla en cada paso, así que bajar un 10 % del peso reduce el dolor de forma importante y duradera. En personas con obesidad, se ha demostrado que la semaglutida (en inglés) reduce mucho el dolor de la artrosis de rodilla junto con el peso que se pierde.
Los medicamentos en el orden correcto
Un gel antiinflamatorio, como el diclofenaco en gel, es el primer medicamento para la artrosis de rodilla y de manos, porque funciona casi tan bien como las pastillas con una fracción del riesgo. Los antiinflamatorios orales, como el naproxeno o el meloxicam (en inglés), son eficaces, pero se usan en la dosis más baja y por el menor tiempo, con cuidado en la enfermedad renal, las enfermedades del corazón y en quien toma anticoagulantes. El acetaminofén ayuda un poco, la duloxetina ayuda con el dolor crónico en algunas personas, y los opioides se evitan porque funcionan mal en la artrosis y tienen riesgos reales.
Inyecciones y suplementos, sin exagerar
Una inyección de corticosteroide da alivio por varias semanas y es útil para una crisis o un evento, pero las inyecciones repetidas se limitan a tres o cuatro al año por sus posibles efectos sobre el cartílago. Las inyecciones de ácido hialurónico tienen evidencia mixta, el plasma rico en plaquetas no ha demostrado su eficacia, y la glucosamina y la condroitina no han mostrado un beneficio constante en estudios bien hechos.
Cuándo es el momento de un reemplazo de la articulación
La decisión depende de un dolor que limita la vida diaria y el sueño a pesar de todo lo anterior, no de qué tan mal se vea la radiografía: muchas articulaciones que se ven muy dañadas causan pocas molestias, y algunas que se ven leves causan mucho dolor. Los resultados son buenos, y esperar mientras se pierde movilidad hace más difícil la recuperación. La rigidez de la mañana que dura más de una hora, o el dolor con hinchazón en las articulaciones pequeñas de las manos, sugieren artritis reumatoide y se evalúan de otra forma.
Para más información en español, consulte MedlinePlus: Osteoartritis y la guía del Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel (NIAMS).
Si el dolor de las articulaciones le limita al caminar o no le deja dormir bien, pida una cita con su médico de atención primaria: el primer paso suele ser un programa, no un procedimiento. Le atendemos en español.