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Enfermedad renal crónica: causas, pruebas y tratamiento

La enfermedad renal crónica es un daño lento de los riñones que al principio no da síntomas. Detectada a tiempo, hay tratamientos que frenan o detienen su avance.

Riñones y vías urinarias

La enfermedad renal crónica significa que los riñones están dañados y van perdiendo poco a poco su capacidad de filtrar los desechos y el exceso de líquido de la sangre. Afecta aproximadamente a uno de cada siete adultos en Estados Unidos, y la mayoría no lo sabe, porque al principio no causa síntomas. Detectarla a tiempo importa: tratamientos sencillos pueden frenar o incluso detener su avance hacia la insuficiencia renal. Las personas con diabetes, presión alta, enfermedad del corazón o familiares con insuficiencia renal deben revisarse la función de los riñones al menos una vez al año.

Causas

En Estados Unidos, la mayoría de los casos se deben a la diabetes y la presión alta, que dañan los vasos sanguíneos pequeños de los riñones durante muchos años. Las causas y factores de riesgo más comunes son:

  • Diabetes: el azúcar alto de forma constante daña las unidades de filtrado de los riñones y es la causa principal de insuficiencia renal.
  • Presión arterial alta: la presión sin control desgasta y deja cicatrices en los vasos delicados de los riñones.
  • Glomerulonefritis: inflamación de las unidades de filtrado, que puede aparecer después de infecciones o por enfermedades del sistema inmunitario.
  • Enfermedad renal poliquística: un trastorno hereditario en el que quistes llenos de líquido reemplazan poco a poco el tejido normal del riñón.
  • Obstrucción o cálculos repetidos: los cálculos renales frecuentes, la próstata agrandada u otras obstrucciones urinarias pueden dañar los riñones con el tiempo.
  • Uso prolongado de antiinflamatorios: tomar con regularidad analgésicos como el ibuprofeno o el naproxeno puede dañar la función de los riñones.

Síntomas

La enfermedad renal temprana rara vez da síntomas; por eso son tan importantes las pruebas de rutina en las personas con factores de riesgo. A medida que baja la función de los riñones pueden aparecer:

  • Cansancio y dificultad para concentrarse: los desechos se acumulan en la sangre, y la menor producción de glóbulos rojos puede causar anemia (en inglés).
  • Hinchazón: en los tobillos, los pies, las manos o alrededor de los ojos, por el líquido retenido.
  • Orina espumosa: señal de que se escapa proteína por los filtros dañados.
  • Orinar más de noche, poco apetito, náuseas, calambres o picazón: suelen aparecer en etapas avanzadas.

Diagnóstico

La enfermedad renal crónica se diagnostica con dos pruebas sencillas, que se pueden hacer en nuestro laboratorio del consultorio: un análisis de sangre que calcula la tasa de filtración glomerular (eGFR), que mide qué tan bien filtran los riñones, y un análisis de orina que busca albúmina, una proteína que se escapa por los filtros dañados. Si los resultados siguen alterados durante al menos tres meses, se confirma el diagnóstico y se asigna una etapa del 1 (leve) al 5 (insuficiencia renal). A veces se pide un ultrasonido para ver el tamaño y la forma de los riñones.

Tratamiento

El tratamiento busca frenar el avance y proteger el corazón, porque la enfermedad cardiovascular es la complicación más común de la enfermedad renal crónica:

  • Control de la presión: los inhibidores de la ECA, como el lisinopril (en inglés), o los ARA II, como el losartán, bajan la presión y reducen la pérdida de proteína en la orina.
  • Inhibidores de SGLT2: medicamentos como la dapagliflozina y la empagliflozina frenan la pérdida de función renal en muchos pacientes, con o sin diabetes.
  • Diuréticos: ayudan a controlar la hinchazón y la presión.
  • Control del azúcar: un buen manejo de la diabetes protege la función que queda.
  • Hábitos que cuidan los riñones: limitar la sal, evitar los antiinflamatorios, mantenerse hidratado y no fumar.
  • Tratar las complicaciones: la anemia y los problemas de minerales y huesos se vigilan y tratan a medida que avanza la enfermedad.

Complicaciones

La enfermedad renal avanzada puede causar exceso de líquido, potasio alto, más presión alta, enfermedad de los huesos y un riesgo mucho mayor de infarto y derrame cerebral. Una minoría de pacientes llega a la insuficiencia renal, que se trata con diálisis o trasplante de riñón; pero con el tratamiento moderno empezado a tiempo, la mayoría nunca llega a ese punto.

Cómo proteger la función renal que le queda

En la mayoría de las personas la enfermedad avanza despacio, y su ritmo no está escrito. Unos pocos tratamientos y precauciones lo cambian de forma medible, y por eso los años después del diagnóstico, cuando uno se siente bien, son el mejor momento para actuar.

Conozca sus dos números

El eGFR indica cuánta capacidad de filtrado queda, y la relación albúmina-creatinina en la orina indica cuánto daño hay. Dos personas con el mismo eGFR pueden tener un pronóstico muy distinto según el resultado de la albúmina, porque la albúmina en la orina predice tanto el avance como el riesgo del corazón. Pida los dos valores en cada revisión y siga su tendencia en el tiempo.

Los medicamentos que frenan el deterioro

Un inhibidor de la ECA o un ARA II reduce la pérdida de proteína y frena el avance en cualquier persona con albúmina en la orina, y se continúa aunque al principio la creatinina suba un poco, algo que suele preocupar. Los inhibidores de SGLT2 frenan el deterioro con o sin diabetes y hoy se recomiendan para la mayoría de las personas con enfermedad renal crónica. En la diabetes tipo 2, la finerenona y la semaglutida también han mostrado proteger los riñones. Juntos pueden retrasar años la necesidad de diálisis.

Medicamentos que se evitan o se ajustan

El ibuprofeno, el naproxeno y otros antiinflamatorios son la causa evitable más común de daño a los riñones; para el dolor de todos los días se prefiere el acetaminofén. Muchos antibióticos, la gabapentina y algunos medicamentos para la diabetes necesitan dosis más bajas cuando baja el eGFR; la metformina (en inglés) se suele reducir con un eGFR menor de 45 y suspender con uno menor de 30. Pida un plan para los días de enfermedad: durante vómitos, diarrea o fiebre, suspender temporalmente ciertos medicamentos evita una caída brusca de la función renal por deshidratación. Avise que tiene enfermedad renal a cualquiera que le pida una tomografía con contraste.

Presión arterial y alimentación

Controlar la presión hace más por los riñones que cualquier cambio en la dieta, con una meta menor de 130/80. Los consejos de alimentación son más específicos de lo que se cree: menos de 2,000 mg de sodio al día para todos, proteína moderada, y limitar el potasio o el fósforo solo cuando los análisis lo indican. Una alimentación basada en plantas se asocia con un avance más lento, y en las etapas tempranas la mayoría de las personas no necesita dejar el plátano ni el tomate.

Cuándo debe participar un nefrólogo

Se recomienda ver a un especialista del riñón cuando el eGFR baja de 30, la albúmina en la orina pasa de 300 mg/g, la función baja rápido, la causa no está clara, o el potasio y la presión se vuelven difíciles de controlar. La gota, la anemia y los cálculos renales frecuentes suelen acompañar a la enfermedad renal y se tratan al mismo tiempo.

Para más información en español, consulte MedlinePlus: Enfermedad renal crónica y la enciclopedia médica de MedlinePlus.

Si tiene diabetes o presión alta y no se ha hecho la prueba de albúmina en la orina en el último año, pida una cita con su médico de atención primaria. Le atendemos en español.

Preguntas frecuentes

Por lo general, no. Los inhibidores de la ECA y los ARA II cambian la presión dentro de los filtros del riñón, lo que produce una subida pequeña y esperada de la creatinina en las primeras semanas. Una subida de hasta un 30 % aproximadamente se suele aceptar y el medicamento se continúa, porque a largo plazo frena el deterioro. Una subida mayor lleva a buscar otras causas.
El acetaminofén, sin pasar del límite diario indicado en la etiqueta. El ibuprofeno, el naproxeno y otros antiinflamatorios reducen el flujo de sangre al riñón y son la causa evitable más común de daño renal repentino en personas con enfermedad renal. Los geles antiinflamatorios que se aplican en la piel son una opción intermedia razonable para el dolor de las articulaciones, porque se absorbe muy poco.
No, a menos que sus análisis muestren el potasio alto. Algunas personas en etapas avanzadas o con ciertos medicamentos necesitan limitar el potasio, pero en las etapas tempranas una alimentación basada en plantas se asocia con un avance más lento. Reducir la sal y no comer demasiada proteína aplica a todos; los límites de potasio y fósforo son individuales.
No. La mayoría de las personas con enfermedad renal crónica nunca llega a la insuficiencia renal. Controlar la presión, usar un inhibidor de la ECA o un ARA II cuando hay albúmina en la orina, tomar un inhibidor de SGLT2 y evitar los antiinflamatorios frenan el avance, y juntos pueden retrasar la diálisis por años o evitarla por completo.

Esta información es educativa y no reemplaza la consulta con su médico. Si tiene síntomas o preguntas sobre su salud, hable con un profesional de la salud. En una emergencia, llame al 911.