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Insomnio: causas, terapia cognitivo-conductual y medicamentos

El insomnio es la dificultad para dormirse, mantenerse dormido o volver a dormir. El insomnio que dura meses casi nunca se quita solo, pero la mayoría de las personas mejora con el tratamiento correcto.

Sueño

El insomnio es un trastorno del sueño en el que cuesta dormirse, mantenerse dormido o volver a dormir después de despertar demasiado temprano. Aproximadamente uno de cada tres adultos tiene síntomas de insomnio de corto plazo en algún momento, y para muchos se vuelve un problema crónico que dura tres meses o más. Como el sueño afecta el ánimo, la memoria, la presión arterial, el azúcar en la sangre y la seguridad durante el día, el insomnio persistente merece la misma atención médica que cualquier otra enfermedad.

Causas y factores de riesgo

El insomnio suele tener más de una causa, e identificarlas es el primer paso para dormir mejor:

  • Estrés y cambios en la vida: las presiones del trabajo, el duelo, una enfermedad o los cambios importantes mantienen la mente activa de noche y pueden iniciar un ciclo de mal sueño.
  • Hábitos de sueño: horarios irregulares, pantallas en la noche, siestas largas, y la cafeína o el alcohol cerca de la hora de dormir.
  • Turnos de trabajo y viajes: los turnos de noche o rotativos y los cambios de zona horaria desajustan el reloj interno.
  • Salud mental: el insomnio está muy relacionado con la ansiedad y la depresión, y cada una empeora a la otra.
  • Otras enfermedades: el dolor crónico, la acidez nocturna por reflujo, la tiroides hiperactiva, orinar mucho de noche y la apnea del sueño.
  • Medicamentos y sustancias: algunos antidepresivos, esteroides, descongestionantes y estimulantes, además de la nicotina y el alcohol.

Síntomas

  • Dificultad para dormirse: quedarse despierto mucho tiempo al acostarse aunque se sienta cansado.
  • Despertares frecuentes durante la noche, con dificultad para volver a dormir.
  • Despertar muy temprano sin poder volver a dormir.
  • Efectos durante el día: cansancio, irritabilidad, bajo ánimo, problemas de concentración y sueño al manejar o trabajar.
  • Preocupación por dormir: ansiedad por la hora de acostarse, que retrasa todavía más el sueño.

Diagnóstico

El insomnio se diagnostica sobre todo con su historia: los patrones de sueño, la rutina antes de dormir, la cafeína y el alcohol, los medicamentos, el ánimo y los síntomas del día. Llevar un diario de sueño por una o dos semanas suele ser muy revelador. Si ronca fuerte, se ahoga al dormir o su pareja ha notado pausas en su respiración, su médico puede pedir un estudio del sueño para buscar apnea, y los análisis de sangre en nuestro laboratorio del consultorio pueden descartar causas como la tiroides. El insomnio de corto plazo suele mejorar cuando pasa el estrés que lo causó; el que dura tres meses o más rara vez se quita sin un tratamiento dirigido.

Tratamiento

  • Terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I): el tratamiento recomendado en primer lugar. Reeduca los pensamientos y las conductas alrededor del sueño y da resultados más duraderos que los medicamentos solos.
  • Hábitos de sueño: una hora fija para levantarse, un cuarto oscuro y fresco, nada de cafeína después del mediodía, evitar el alcohol cerca de la hora de dormir y usar la cama solo para dormir.
  • Medicamentos: cuando son adecuados, hay hipnóticos como el zolpidem, antagonistas de la orexina como el suvorexant y el lemborexant, y antidepresivos sedantes en dosis baja como la trazodona. Por lo general se usan en la dosis más baja y por el menor tiempo posible, con supervisión médica.
  • Tratar las causas de fondo: manejar el dolor, el reflujo, el ánimo o la tiroides a menudo mejora el sueño por sí solo.

Su médico decide qué tratamiento es adecuado para usted.

Cómo lograr que el tratamiento del insomnio funcione

El insomnio crónico se puede tratar en la mayoría de las personas, pero el tratamiento que mejor funciona es el que menos se prueba.

Lo que la TCC-I le pide en realidad

La TCC-I es un programa estructurado de unas seis sesiones, no consejos generales. Su base es limitar por un tiempo las horas en la cama a las horas que de verdad duerme, para que se recupere el impulso de dormir; levantarse de la cama cuando lleve más de unos veinte minutos despierto; y una hora fija para levantarse los siete días de la semana. Las primeras dos semanas se sienten peor antes de que el sueño se consolide, y ahí es donde la mayoría abandona; saberlo de antemano es la mitad del tratamiento. Se ofrece en persona, por video y en programas digitales validados, y después de los primeros meses funciona mejor que los medicamentos.

Pastillas para dormir sin crear otro problema

El zolpidem ayuda a dormirse, pero puede causar somnolencia a la mañana siguiente, caídas y, rara vez, conductas complejas dormido como manejar; está pensado para cursos cortos en la dosis más baja. El suvorexant y el lemborexant calman la señal de estar despierto en lugar de sedar, con menos dependencia y menos caídas. La trazodona en dosis baja se usa mucho, pero tiene poca evidencia. La difenhidramina, el ingrediente de la mayoría de las pastillas para dormir sin receta, causa confusión y caídas en los adultos mayores y se evita; las benzodiacepinas tomadas cada noche por años se bajan poco a poco, no se dejan de golpe. La melatonina ayuda más con el horario del sueño que con el insomnio en sí.

Lo que se disfraza de insomnio

Despertar cansado y roncar es apnea del sueño hasta que un estudio diga lo contrario, y los sedantes la empeoran. Unas ganas de mover las piernas en la noche son el síndrome de piernas inquietas, a menudo por hierro bajo. Los sudores nocturnos de la perimenopausia, orinar de noche por la próstata agrandada, el reflujo nocturno y la tiroides hiperactiva interrumpen el sueño y se tratan directamente.

La luz, el calor y el cuarto en Florida

La luz brillante de la mañana ajusta el reloj del cuerpo, y las pantallas en la noche lo retrasan. Mantenga el cuarto fresco y seco para dormir bien en una noche de verano. El alcohol ayuda a dormirse más rápido, pero luego interrumpe la segunda mitad de la noche, y es una de las causas escondidas más comunes.

Para más información en español, consulte MedlinePlus: Insomnio y la guía del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI).

Si duerme mal desde hace más de tres meses y nadie le ha ofrecido la TCC-I, o toma algo para dormir casi todas las noches, pida una cita con su médico de atención primaria. Le atendemos en español.

Preguntas frecuentes

Son unas seis sesiones estructuradas, en persona, por video o con una aplicación validada. Los pasos principales son limitar el tiempo en la cama a las horas que de verdad duerme, levantarse si lleva más de veinte minutos despierto, tener una sola hora fija para levantarse todos los días y reeducar la preocupación por dormir. Las primeras dos semanas son más difíciles, y los resultados duran más que con medicamentos.
Está pensado para cursos cortos en la dosis más baja, no para tomarlo cada noche por años. El uso prolongado trae tolerancia, somnolencia a la mañana siguiente, caídas y fracturas en los adultos mayores y, rara vez, conductas como caminar o manejar dormido. Si después de la TCC-I todavía necesita algo para dormir, un antagonista de la orexina suele ser más seguro a largo plazo.
No. La difenhidramina, el ingrediente sedante de la mayoría de los productos para dormir sin receta, causa confusión, dificultad para orinar, estreñimiento y caídas en los adultos mayores, y su efecto sedante se pierde en días. Las guías aconsejan no usarla después de los 65 años. Tratar la causa del insomnio, o una opción de receta elegida según la edad, es más seguro.
Si despierta cansado, ronca, despierta con la boca seca o dolor de cabeza, o su pareja ha notado pausas en su respiración, sí, y las dos a menudo van juntas. La apnea causa despertares breves repetidos que se sienten como insomnio, y las pastillas sedantes la empeoran. Un estudio del sueño en casa lo aclara, y tratar la apnea muchas veces resuelve el insomnio sin medicamentos.

Esta información es educativa y no reemplaza la consulta con su médico. Si tiene síntomas o preguntas sobre su salud, hable con un profesional de la salud. En una emergencia, llame al 911.