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Migraña: síntomas, tratamiento de las crisis y prevención

La migraña es una enfermedad neurológica con dolores de cabeza intensos y repetidos, a menudo con náuseas y sensibilidad a la luz. Tratar las crisis temprano y prevenirlas a tiempo cambia mucho su impacto.

Cerebro y nervios

La migraña es una enfermedad neurológica común con dolores de cabeza repetidos, de moderados a intensos, que a menudo son pulsátiles y de un solo lado de la cabeza. A diferencia de un dolor de cabeza común, la migraña suele venir con náuseas, vómitos y una sensibilidad extrema a la luz y al ruido. Las crisis pueden ser incapacitantes, durar de unas horas a varios días y afectar mucho la vida diaria. No se conoce por completo su causa, pero se cree que intervienen interacciones complejas entre el cerebro, los nervios y los vasos sanguíneos.

Causas y desencadenantes

La migraña probablemente combina una predisposición heredada con desencadenantes del ambiente y del estilo de vida. Se cree que se debe a una actividad anormal del cerebro que afecta las señales de los nervios, las sustancias químicas y los vasos sanguíneos.

  • Herencia: la migraña, sobre todo con aura, es común en algunas familias.
  • Química del cerebro: los cambios en la serotonina, que ayuda a regular el dolor, pueden influir.
  • Cambios hormonales en las mujeres: las variaciones del estrógeno antes o durante la regla, en el embarazo o cerca de la menopausia.
  • Estrés, o el período de relajación después del estrés.
  • Algunos alimentos y bebidas: quesos añejos, embutidos, chocolate, alcohol (sobre todo vino tinto), edulcorantes artificiales y la falta de cafeína en quien la toma a diario.
  • Saltarse comidas.
  • Estímulos: luces brillantes o parpadeantes, ruidos fuertes y olores intensos.
  • Cambios en el sueño: dormir poco o demasiado.
  • Esfuerzo físico intenso.
  • Cambios del clima: cambios de presión, vientos fuertes o tormentas.
  • Abuso de analgésicos: puede causar un dolor de cabeza que imita o empeora la migraña.

Síntomas

La migraña puede pasar por varias etapas, aunque no todas las personas las tienen todas:

  • Pródromo (uno o dos días antes): estreñimiento, cambios de ánimo, antojos, rigidez del cuello, orinar más y bostezos frecuentes.
  • Aura (en un 20 % a 30 % de las personas): luces, líneas en zigzag, puntos ciegos, hormigueo en un brazo o un lado de la cara, o dificultad para hablar. La debilidad de un lado del cuerpo es poco común.
  • Crisis (de 4 a 72 horas sin tratamiento): dolor pulsátil de moderado a intenso, a menudo de un lado; náuseas y vómitos; sensibilidad a la luz, al ruido y a los olores; y dolor que empeora con la actividad.
  • Posdromo (24 a 48 horas después): cansancio, confusión, cambios de ánimo y debilidad.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en una historia médica detallada, el examen físico y neurológico y el patrón de los síntomas. No hay un análisis ni un estudio de imagen que confirme la migraña. La tomografía o la resonancia se piden solo si los síntomas son inusuales o sugieren otro problema, como un tumor, un derrame o un sangrado en el cerebro. Llevar un diario de los dolores de cabeza ayuda mucho a diagnosticar y a identificar los desencadenantes.

Tratamiento

El tratamiento tiene dos partes: los medicamentos para aliviar una crisis y los preventivos para reducir su frecuencia e intensidad.

Tratamiento de la crisis (al primer síntoma)

  • Analgésicos de venta libre: ibuprofeno, naproxeno, acetaminofén o aspirina, para las crisis leves o moderadas.
  • Triptanes: como el sumatriptán (en inglés) o el zolmitriptán, medicamentos específicos para la migraña y muy eficaces para muchas personas.
  • Gepantes: como el ubrogepant y el rimegepant, que bloquean la proteína CGRP.
  • Ditanes y ergotamínicos: otras opciones menos usadas.
  • Medicamentos contra las náuseas, como la proclorperazina o la metoclopramida.

Prevención (todos los días)

  • Betabloqueadores, como el propranolol o el metoprolol.
  • Antidepresivos, como la amitriptilina o la venlafaxina.
  • Anticonvulsivos, como el topiramato.
  • Anticuerpos contra la CGRP: inyecciones como el erenumab, el fremanezumab o el galcanezumab.
  • Bótox: para la migraña crónica (15 o más días de dolor de cabeza al mes).
  • El candesartán, un medicamento para la presión.

Además: identificar y evitar los desencadenantes, manejar el estrés, mantener horarios regulares de sueño y comida, hacer ejercicio moderado y constante, y técnicas como la biorretroalimentación. Su médico decide qué medicamentos y qué dosis son adecuados para usted.

Cómo adelantarse a la migraña

La migraña se maneja bien o mal según unos pocos hábitos: tratar las crisis temprano, no tratarlas con demasiada frecuencia y empezar la prevención cuando la frecuencia lo justifica.

Tratar temprano y con suficiente medicamento

El medicamento para la crisis funciona mejor al primer signo de dolor que cuando la crisis ya está establecida. Un triptán combinado con un antiinflamatorio funciona mejor que cualquiera de los dos solo en las crisis moderadas o intensas. Cuando los triptanes no funcionan o no se pueden usar, como en la enfermedad de las arterias coronarias, los gepantes son eficaces sin estrechar los vasos sanguíneos. Un medicamento contra las náuseas tomado al mismo tiempo mejora la absorción de los demás.

La trampa del abuso de analgésicos

Tomar triptanes, opioides o analgésicos combinados 10 o más días al mes, o analgésicos simples 15 o más días, convierte la migraña ocasional en un dolor de cabeza casi diario que ningún medicamento para la crisis arregla. Es la razón más común por la que la migraña se vuelve crónica, y el único tratamiento es dejar el medicamento que se está usando de más y empezar la prevención; es incómodo por unas semanas y luego funciona.

Cuándo se justifica la prevención

Cuatro o más días de migraña al mes, o menos si son muy incapacitantes, justifican un tratamiento preventivo diario. Cada opción necesita una prueba justa de dos a tres meses en una dosis adecuada.

Los desencadenantes que sí puede cambiar

El sueño irregular, saltarse comidas, la deshidratación y el consumo irregular de cafeína son los desencadenantes modificables con mejor evidencia; en Florida, el calor del verano y los cambios de presión antes de las tormentas añaden dos más. Los diarios de desencadenantes ayudan más cuando revelan patrones que cuando crean una lista de alimentos a los que temer.

Aura, hormonas y riesgo de derrame

La migraña con aura aumenta un poco el riesgo de derrame cerebral; por eso, las mujeres que la tienen no usan anticonceptivos con estrógeno, y fumar importa más de lo normal. Las crisis relacionadas con la regla responden a cursos cortos de prevención alrededor del período. Son emergencias, no migraña: el peor dolor de cabeza de su vida que empieza de golpe, el dolor de cabeza con fiebre y cuello rígido, un patrón nuevo después de los 50 años, o un síntoma neurológico que no se quita con la crisis.

Para más información en español, consulte MedlinePlus: Migraña y la enciclopedia médica de MedlinePlus.

Si tiene migraña cuatro o más días al mes, o toma analgésicos casi todas las semanas, pida una cita con su médico de atención primaria para hablar de la prevención. Le atendemos en español.

Preguntas frecuentes

Cuatro o más días de migraña al mes es el criterio habitual, y menos si las crisis son muy incapacitantes o el medicamento para la crisis no funciona bien. La prevención reduce la frecuencia y la intensidad, pero no elimina todas las crisis, y cada opción necesita una prueba de dos a tres meses en una dosis adecuada antes de juzgarla.
Sí. Usar triptanes, opioides o analgésicos combinados 10 o más días al mes, o analgésicos comunes 15 o más días, causa el dolor de cabeza por abuso de medicamentos: un dolor casi diario que los medicamentos para la crisis ya no alivian. Dejar el medicamento que se usa de más y empezar la prevención es el único tratamiento, y la frecuencia suele bajar en semanas.
Casi siempre porque se tomó demasiado tarde, en una dosis baja, o sin un medicamento contra las náuseas cuando los vómitos o la digestión lenta impidieron absorberlo. Tomar el triptán al primer signo de dolor, combinarlo con un antiinflamatorio y tratar las náuseas al mismo tiempo resuelve muchos aparentes fracasos. Si las crisis son frecuentes, el abuso de analgésicos también puede ser la razón.
Por lo general se evitan las pastillas, parches y anillos con estrógeno, porque la migraña con aura aumenta el riesgo de derrame cerebral y el estrógeno lo aumenta más. Los métodos solo con progestina, los dispositivos intrauterinos y los implantes siguen siendo opciones. La migraña sin aura no tiene la misma restricción, así que vale la pena confirmar la diferencia con su médico.

Esta información es educativa y no reemplaza la consulta con su médico. Si tiene síntomas o preguntas sobre su salud, hable con un profesional de la salud. En una emergencia, llame al 911.